Piénsalo de esta forma: los ratios de endeudamiento son como un chequeo médico para las finanzas de tu empresa. Estos indicadores clave nos dicen qué parte de tu negocio se financia con dinero de terceros (deuda) en comparación con tus propios recursos. Son, en esencia, una radiografía que revela tu dependencia del financiamiento externo para mantener la operación a flote y, sobre todo, para crecer.
¿Qué son los ratios de endeudamiento y por qué deberían importarte?

Imagina que tu empresa es un velero. Los activos —la maquinaria, el inventario, el efectivo— son el barco en sí. La deuda, por otro lado, es la carga que llevas. Los ratios de endeudamiento te dicen con precisión cuánto peso extra llevas en relación con el tamaño y la fortaleza de tu velero. Si lo sobrecargas, la primera tormenta financiera podría ponerte en serios aprietos.
Entender esto va mucho más allá de un simple ejercicio contable; es una herramienta de estrategia pura y dura. Conocer tu nivel de apalancamiento te da la claridad para decidir si es momento de invertir, de expandirte o de ajustar las velas para cuidar tu flujo de efectivo.
La diferencia entre suponer y saber: el poder de un buen diagnóstico
Dominar tus ratios de endeudamiento te da una ventaja brutal en el mercado. Te permite oler los problemas mucho antes de que se conviertan en una crisis y te posiciona con mucha más fuerza al negociar con bancos, proveedores o inversionistas.
Veamos por qué es tan crucial:
- Para negociar con bancos y financieras: Cuando pides un crédito, lo primero que miran son estos números. Unos ratios sanos son tu mejor carta de presentación, pues demuestran que eres solvente y tienes capacidad de pago. El resultado: mejores tasas y condiciones para ti.
- Para atraer inversionistas: Nadie quiere poner su dinero en un barco que se hunde. Los inversionistas potenciales usan estos indicadores para medir el riesgo. Un nivel de deuda bajo control es señal de una gestión financiera inteligente y genera confianza.
- Para tomar decisiones de negocio: ¿Compramos esa nueva máquina? ¿Nos lanzamos a ese nuevo mercado? Tus ratios te dan una respuesta honesta y directa sobre lo que tu empresa realmente puede soportar sin comprometer su estabilidad.
Lo que los números no dicen a simple vista
El verdadero valor de estos indicadores está en la historia que cuentan sobre la salud y la estrategia de tu negocio. El punto no es si tienes deuda o no, sino cómo la estás usando.
Un endeudamiento bien planeado puede ser el motor que impulse tu crecimiento, permitiéndote comprar activos que generan más dinero y que, de otra forma, serían inalcanzables. El secreto, como en todo, está en el equilibrio.
Al final del día, los ratios de endeudamiento te ayudan a entender de qué está hecha la estructura financiera de tu compañía. Te muestran cómo estás pagando las cuentas y qué tan expuesto estás si las tasas de interés suben o la economía se frena. Si quieres profundizar en cómo se integran estos fondos, te recomiendo leer sobre qué son los recursos financieros y el papel que juegan en tu negocio.
Los 5 ratios de endeudamiento que debes dominar
Ahora que ya vimos por qué estos indicadores son el pulso de la salud financiera de tu negocio, es momento de meternos de lleno en la cocina. No todos los ratios miden lo mismo ni cuentan la misma parte de la historia.
Vamos a desglosar los cinco ratios de endeudamiento clave que necesitas calcular, monitorear y, sobre todo, interpretar como un experto para tomar las mejores decisiones. Olvídate de que son solo números para el contador; para ti, como líder, son herramientas estratégicas.
1. Ratio de endeudamiento total (Deuda / Activo)
Este es, quizás, el punto de partida más claro y directo. Piénsalo como la respuesta a una pregunta muy simple: “¿Qué porcentaje de todo lo que tengo (mis activos) lo debo?”. En otras palabras, te dice qué parte de tu empresa “le pertenece” a tus acreedores.
La fórmula no tiene ciencia:
Ratio de Endeudamiento Total = (Pasivo Total / Activo Total) x 100
Si el resultado es 45%, la lectura es directa: por cada peso que tienes en activos (maquinaria, inventario, efectivo, lo que sea), 45 centavos fueron financiados con deuda.
Un ratio bajo, digamos por debajo del 40%, suele ser música para los oídos de los bancos. Lo interpretan como solidez y bajo riesgo. En cambio, si te vas muy arriba, por encima del 60%, podrías estar encendiendo una alerta. Señala una dependencia excesiva de la deuda, lo que te hace más vulnerable si las ventas bajan o los intereses suben.
2. Apalancamiento financiero (Deuda / Capital)
Si el primer ratio comparaba la deuda contra todo lo que tienes, este la pone cara a cara con los recursos de casa, es decir, con el dinero que los socios han puesto de su bolsa (el patrimonio). Mide hasta qué punto estás usando dinero de terceros en lugar del capital propio para hacer crecer el negocio.
La fórmula es la siguiente:
Apalancamiento Financiero = Pasivo Total / Patrimonio Neto
Un resultado de 1.5 se traduce así: por cada peso que los socios han invertido, la empresa debe $1.50 pesos. Este dato es crucial porque revela el nivel de “riesgo” que están asumiendo los dueños.
- Un ratio mayor a 1.0 significa que debes más de lo que has puesto. No es necesariamente malo; bien usado, el apalancamiento puede multiplicar las ganancias. El problema es que también magnifica las pérdidas.
- Un ratio menor a 1.0 indica que la mayor parte del financiamiento viene de los accionistas. Es una postura más conservadora y con menor riesgo financiero.
Encontrar el equilibrio es todo un arte. Para que te des una idea del impacto, incluso a nivel país, un endeudamiento descontrolado genera presiones enormes. Por ejemplo, en México, el costo de la deuda pública ha crecido tanto que se proyecta que para 2026 será equivalente al propio endeudamiento neto del gobierno, representando ambos el 4.1% del PIB.
3. Deuda neta / EBITDA
Este es el favorito de los analistas de crédito y los inversionistas, y con buena razón: es tremendamente práctico. Mide la capacidad real de tu empresa para pagar toda su deuda usando únicamente el dinero que genera la operación, antes de intereses, impuestos y otros ajustes (el famoso EBITDA).
Lo calculas así:
Deuda Neta / EBITDA = (Deuda Financiera – Caja y Equivalentes) / EBITDA
El resultado te dice algo muy concreto: cuántos años te tomaría liquidar toda tu deuda si le dedicaras el 100% de tu EBITDA. Si el cálculo te da 3x, significa que, manteniendo la generación de caja actual, tardarías tres años en pagar todo.
Como regla general, un ratio por debajo de 3x se considera bastante saludable en la mayoría de las industrias. Si te pasas de 5x, los prestamistas empezarán a verlo como una señal de alerta importante.
4. Ratio de cobertura de intereses
Este indicador es como tomarte el pulso financiero del día a día. No se preocupa por el total de la deuda, sino por algo mucho más inmediato: ¿lo que ganas en tu operación te alcanza para pagar cómodamente los intereses del mes?
La fórmula es:
Ratio de Cobertura de Intereses = EBIT / Gastos por Intereses
El EBIT (ganancias antes de intereses e impuestos) es el motor de tu negocio. Si tu EBIT es de $500,000 y pagas $100,000 de intereses, tu ratio es de 5x. ¡Perfecto! Significa que generas cinco veces más de lo que necesitas para cubrir los intereses, dándote un colchón de seguridad muy amplio.
Un ratio por debajo de 1.5x ya es una bandera roja. Te dice que casi todo lo que ganas se va solo en pagar intereses, dejándote con muy poco margen para reinvertir, crecer o enfrentar un imprevisto. Esta situación te puede ahogar en la operación diaria, por lo que es vital entender cómo funciona. Si quieres profundizar, puedes revisar algunos ejemplos de capital de trabajo para ver cómo se conecta con la liquidez.
5. Plazo promedio de la deuda
Para terminar, este no es un ratio con una fórmula única, pero es un análisis clave para gestionar el riesgo. Se trata de ver la foto completa de tu deuda: ¿cuánto tienes que pagar en menos de un año (corto plazo) y cuánto puedes pagar con más calma (largo plazo)?
Aquí no hay una fórmula mágica, es un análisis directo de tu balance: simplemente compara tus pasivos corrientes contra tus pasivos no corrientes.
Una empresa que depende mucho de la deuda a corto plazo es como un barco navegando en aguas poco profundas: muy vulnerable a cualquier tormenta de liquidez. Si las condiciones del mercado cambian de repente, podrías verte en aprietos para refinanciar esas deudas inmediatas.
La estrategia ideal es “calzar” los plazos: financia activos que te darán beneficios por años (como maquinaria) con deuda a largo plazo, y usa deuda de corto plazo para necesidades inmediatas (como comprar inventario para la temporada alta).
Cómo interpretar tus ratios en el contexto de tu industria
Calcular los ratios de endeudamiento de tu empresa es un gran primer paso, pero los números por sí solos no cuentan toda la historia. Un ratio Deuda/Activo de 0.60 podría ser una señal de alarma para una empresa de software, mientras que para una constructora podría ser perfectamente normal y hasta saludable. El contexto es el rey.
Para que tu análisis sea realmente útil, necesitas comparar tus resultados con los de tu sector. Sería como medir a un maratonista con los estándares de un levantador de pesas; cada uno opera bajo reglas y condiciones totalmente distintas. Lo mismo pasa en los negocios.
¿Por qué la industria importa tanto?
Cada sector económico tiene su propia dinámica: estructuras de costos, márgenes de ganancia y, lo más importante, sus necesidades de capital son únicas. Aquellas industrias que exigen una fuerte inversión inicial en maquinaria, equipo pesado o infraestructura, lógicamente operan con niveles de deuda más altos.
- Industrias intensivas en capital: Piensa en la manufactura, la construcción o el transporte. Estas empresas necesitan comprar activos caros que se financian y se pagan a lo largo de muchos años. Para ellas, un mayor endeudamiento es una herramienta necesaria para crecer.
- Industrias de servicios o tecnología: Por el contrario, una consultoría o una empresa de software suele tener menos activos fijos. Su principal valor está en el talento de su gente y en la propiedad intelectual. Su necesidad de deuda para el día a día suele ser mucho menor.
Este mapa conceptual resume cómo los principales ratios (Deuda/Activo, Deuda/Capital y Deuda/EBITDA) te ofrecen una perspectiva diferente pero complementaria del apalancamiento de tu empresa.

Como puedes ver, no hay un único ratio “perfecto”. La clave está en entender cómo se conectan entre sí para darte una radiografía completa de tu salud financiera.
Benchmarks de referencia para Pymes en México
Entender tu posición en el tablero de juego es crucial. Compararte con los promedios de tu industria te ayuda a responder una pregunta fundamental: ¿estás asumiendo más o menos riesgo que tus competidores directos?
Para darte un punto de partida, aquí tienes una tabla con rangos de referencia para Pymes en México. Son promedios y pueden variar, pero te darán una idea muy clara de dónde estás parado.
| Sector industrial | Ratio Deuda / Activo (rango típico) | Ratio Deuda / Capital (rango típico) |
|---|---|---|
| Comercio (Retail) | 0.40 – 0.60 | 0.70 – 1.50 |
| Manufactura | 0.50 – 0.70 | 1.00 – 2.30 |
| Servicios Profesionales | 0.30 – 0.50 | 0.40 – 1.00 |
| Tecnología (Software) | 0.20 – 0.40 | 0.25 – 0.70 |
| Construcción | 0.60 – 0.80 | 1.50 – 4.00 |
Estos rangos te permiten hacer un diagnóstico rápido pero poderoso de tu situación financiera actual.
Cómo usar estos benchmarks para un autodiagnóstico
Con estos rangos en mente, puedes hacer un análisis muy práctico. Si tu empresa de manufactura tiene un ratio Deuda/Activo de 0.85, ya sabes que estás operando con un apalancamiento bastante más alto que el promedio del sector.
Esto no es automáticamente una sentencia de muerte, pero sí es una bandera roja que te dice: “necesito investigar más a fondo”. ¿Por qué es tan alto? ¿Se debe a una inversión estratégica que pronto dará frutos o es una señal de que la rentabilidad no está donde debería?
Este tipo de preguntas te obliga a ir más allá del simple número y a entender la historia detrás de tus finanzas. Si al analizar tu situación descubres que necesitas explorar otras vías, puedes consultar nuestra guía sobre diferentes fuentes de financiamiento y sus ejemplos.
Al final del día, interpretar tus ratios de endeudamiento dentro del contexto de tu industria es lo que te permite transformar datos crudos en inteligencia de negocio. Te da la capacidad de tomar decisiones mucho más informadas y estratégicas para el futuro de tu empresa.
Los ratios en acción: un par de casos para poner la teoría en práctica

La teoría está muy bien, pero donde de verdad se entiende el poder de estos números es en el campo de batalla del día a día. Vamos a meternos en la piel de un analista de crédito para ver cómo los ratios de endeudamiento definen el futuro de dos empresas mexicanas muy distintas.
Estos ejemplos te ayudarán a ver con claridad por qué una solicitud de financiamiento avanza o se frena en seco.
Caso 1: Manufacturas del Bajío y su sueño de crecer
Imagina a “Manufacturas del Bajío”, una pyme familiar del sector metalmecánico con 15 años de historia. Les surge la oportunidad de oro: un nuevo contrato grande, pero para cumplirlo, necesitan una máquina CNC de $2.5 millones de pesos. Tocan la puerta de su banco de confianza para solicitar un crédito.
El analista del banco toma sus estados financieros y empieza a sacar la calculadora. Esto es lo que encuentra:
- Activos totales: $10,000,000
- Pasivos totales: $6,500,000
- Patrimonio neto: $3,500,000
- EBITDA (últimos 12 meses): $1,200,000
- Gastos por intereses: $400,000
Y aquí empieza el diagnóstico financiero real:
- Ratio Deuda / Activo: ($6,500,000 / $10,000,000) = 0.65 o 65%. Este número ya enciende una luz ámbar. Para el sector manufacturero, que se mueve entre el 50% y el 70%, están en el límite de lo aceptable.
- Ratio Deuda / Capital: ($6,500,000 / $3,500,000) = 1.85x. De nuevo, se encuentran en la parte alta de la horquilla del sector (que va de 1.00x a 2.30x).
- Deuda Neta / EBITDA: Suponiendo que la deuda neta es similar al pasivo total, el ratio se dispara a 5.4x. Esto ya es una bandera roja, pues supera el umbral de riesgo de 5x que muchos bancos manejan.
- Cobertura de intereses: ($1,200,000 EBITDA / $400,000 Intereses) = 3.0x. ¡Aquí hay una buena noticia! La empresa genera el triple de lo que necesita para pagar sus intereses. Esto demuestra que la operación es sana y rentable.
El veredicto del analista: La operación de la empresa es sólida y genera suficiente para sus compromisos actuales. El problema es que ya está muy apalancada. Si el banco le presta los $2.5 millones, su pasivo subiría a $9 millones, y el ratio Deuda / Activo se iría hasta un alarmante 90%. El riesgo para el banco sería demasiado alto. Lo más probable es que la solicitud sea rechazada o, en el mejor de los casos, que le pidan condiciones muy duras, como una garantía personal de los dueños.
Este caso lo deja claro: no basta con ser rentable. Un apalancamiento excesivo te puede cerrar la puerta al crédito que necesitas para crecer. Para “Manufacturas del Bajío”, la tarea es clara: antes de pedir más, necesitan mejorar sus ratios de endeudamiento.
Caso 2: Agroexportadores del Pacífico y el poder del factoraje
Ahora vámonos al campo con “Agroexportadores del Pacífico”. Venden aguacates a clientes grandes en Estados Unidos. El negocio va viento en popa, pero hay un detalle: sus clientes les pagan a 90 días. Ese desfase de liquidez es un dolor de cabeza constante. Para solucionarlo, acuden a una empresa de factoraje.
La financiera de factoraje revisa sus números, pero con un enfoque diferente:
- Activos totales: $20,000,000 (de los cuales, $8,000,000 son cuentas por cobrar a clientes de primer nivel).
- Pasivos totales: $8,000,000 (casi todo es deuda a corto plazo para financiar la operación).
- Patrimonio neto: $12,000,000.
El análisis se centra en otros puntos clave:
- Ratio Deuda / Activo: ($8,000,000 / $20,000,000) = 0.40 o 40%. Este es un número excelente. Demuestra que la empresa tiene una base de activos muy sólida y no depende demasiado de la deuda externa.
- Calidad de las cuentas por cobrar: Este es el punto crucial para la financiera. Verifican que los deudores son empresas norteamericanas serias, con un historial de pago impecable.
- Concentración de clientes: Ven que las ventas están repartidas entre varios clientes, lo que minimiza el riesgo. Si uno falla, la operación no se colapsa.
El resultado es totalmente distinto. La empresa de factoraje no les está prestando dinero nuevo, sino que les está comprando un activo: sus facturas por cobrar, que son de alta calidad. Su riesgo principal no es si “Agroexportadores” puede pagar, sino si los clientes finales lo harán.
Gracias a su bajo endeudamiento y la solidez de su cartera de clientes, la financiera les aprueba una línea de factoraje por hasta el 85% del valor de sus facturas. De un día para otro, “Agroexportadores del Pacífico” convierte sus ventas a 90 días en dinero contante y sonante.
Estos dos casos demuestran una verdad fundamental: conocer y gestionar tus ratios de endeudamiento no es solo un ejercicio para contadores. Es una herramienta estratégica que decide si tienes el combustible financiero para operar, crecer y aprovechar las oportunidades.
Estrategias prácticas para mejorar tus ratios de endeudamiento

Saber dónde estás parado con tus ratios de endeudamiento es crucial, pero es apenas el punto de partida. Lo que de verdad importa es lo que haces con esa información. Poner en orden estos indicadores va mucho más allá de impresionar al banco; se trata de construir una empresa más sólida, capaz de aguantar los golpes y lista para aprovechar las oportunidades de crecimiento.
Vamos a ver un plan de acción concreto, con los pies en la tierra, para robustecer la estructura financiera de tu negocio. Lo dividiremos en tres áreas clave que te ayudarán a ser mucho más atractivo tanto para inversionistas como para tus acreedores.
Optimiza tu estructura de capital
Aquí está el cimiento de todo. Se trata de meterse a las entrañas del balance y tomar decisiones inteligentes sobre cómo combinas la deuda y el capital para financiar tu operación diaria.
- No te cases con tus condiciones de deuda actuales: Muchos empresarios dan por hecho que los términos de sus créditos son inamovibles. No es así. Acércate a tus acreedores y platica. Si tu negocio ha mejorado, tienes un buen argumento para buscar mejores plazos o tasas de interés. A veces, simplemente alargar el plazo de una deuda puede darte un respiro enorme en tu flujo de caja.
- Consolida tus deudas: ¿Tienes varios créditos pequeños regados por ahí, cada uno con su propia tasa y fecha de pago? Consolidarlos en un solo préstamo a largo plazo puede ser un movimiento maestro. Simplifica la administración, suele reducir el pago mensual total y, de paso, mejora tu ratio de cobertura de intereses.
- Inyecta capital fresco: Esta es la jugada más directa y potente. Ya sea que los socios actuales aporten más o que busques inversionistas, el efecto es inmediato. Aumentas tu patrimonio neto, lo que por arte de magia mejora tus ratios de Deuda/Activo y Deuda/Capital, mandando una señal clara de que tu apalancamiento está bajando.
Aumenta tu rentabilidad y generación de flujo
El segundo pilar es fortalecer el motor de tu empresa: su capacidad para generar utilidades. Un EBITDA saludable es el mejor antídoto contra un apalancamiento alto, pues le pega directamente a indicadores clave como Deuda Neta/EBITDA y Cobertura de Intereses.
Para lograrlo, concéntrate en estos puntos:
- Pasa un peine fino por tus costos: Haz un análisis a fondo de tus gastos fijos y variables. Busca dónde puedes ser más eficiente, renegocia con proveedores clave y corta sin piedad cualquier gasto que no aporte valor real. Cada peso que ahorras se va directo a fortalecer tu EBITDA.
- Ajusta tu estrategia de precios: ¿Estás cobrando lo que realmente vale tu trabajo? A veces, un pequeño aumento en los precios, bien justificado por el valor que entregas, puede disparar tus márgenes de ganancia sin necesidad de vender ni una pieza más.
- Busca nuevas fuentes de ingreso: No pongas todos los huevos en la misma canasta. Explora cómo puedes diversificar con productos o servicios complementarios. Esto no solo eleva tu rentabilidad, sino que te hace menos vulnerable a los vaivenes de un solo mercado.
Gestiona tu capital de trabajo con maestría
La tercera estrategia, y a menudo la más rápida de implementar, es manejar con inteligencia los recursos del día a día. Se trata de hacer que tu dinero trabaje más y mejor para ti.
Un capital de trabajo bien administrado libera efectivo que de otra forma estaría atorado en el almacén o en facturas por cobrar. Ese dinero fresco se puede usar para pagar deudas y, por lo tanto, mejorar tus ratios.
Piensa en estas tácticas:
- Acelera la cobranza: Implementa políticas de crédito más firmes, ofrece descuentos por pronto pago y no le quites el ojo a las facturas vencidas. Bajar tu promedio de cobro de 60 a 45 días puede liberar una cantidad de efectivo que te sorprendería.
- Optimiza tu inventario: Tener demasiado inventario es como tener dinero durmiendo en una bodega. Usa sistemas de gestión para tener solo lo indispensable, evitando los costos de almacenamiento y el riesgo de que tus productos se vuelvan obsoletos.
- Negocia con tus proveedores: Así como buscas cobrar antes, intenta negociar plazos de pago más amplios con tus proveedores de confianza. Esto te da más oxígeno para convertir tu inventario en ventas y luego en efectivo antes de tener que pagarles.
Manejar la deuda es un desafío que va más allá de las empresas. A nivel macro, por ejemplo, la deuda pública neta de México ha llegado a niveles históricos, reflejando un desbalance fiscal que exige una gestión sumamente cuidadosa. El hecho de que el gobierno mexicano haya contratado deuda por alrededor de 4,349 millones de pesos diarios en un año como 2026, nos da una idea de la escala que puede alcanzar el endeudamiento. Puedes aprender más sobre la responsabilidad fiscal y sus desafíos en México para tener una perspectiva más amplia.
Preguntas frecuentes sobre los ratios de endeudamiento
Cuando empezamos a usar los ratios de endeudamiento en el día a día, es normal que surjan dudas. Aquí te contesto de forma directa algunas de las preguntas más comunes para que puedas aplicar estos conceptos con total confianza.
¿Cada cuánto tiempo debería calcular estos ratios?
La respuesta rápida es que depende del ritmo de tu negocio. Sin embargo, como regla general, una revisión trimestral es una práctica excelente. Te da el tiempo suficiente para identificar tendencias y corregir el rumbo antes de que un pequeño desvío se convierta en un problema serio.
Ahora, para la gestión diaria, algunos indicadores como la cobertura de intereses son muy útiles si los revisas mensualmente, sobre todo si tu flujo de efectivo es muy volátil. La clave aquí es la consistencia. Mi recomendación es que armes un pequeño tablero de control financiero y lo incorpores a tu rutina.
¿Tener un ratio de endeudamiento alto siempre es una mala señal?
No, para nada. Como ya hemos platicado, el contexto del sector lo es todo. Por ejemplo, un ratio de Deuda/Activo del 70% podría ser completamente normal para una constructora que está en plena fase de expansión, pero ese mismo número sería una bandera roja para una empresa de software.
Un endeudamiento alto no es malo en sí mismo si se está usando de forma inteligente para financiar proyectos que te van a dar un rendimiento mayor al costo de esa misma deuda. El verdadero peligro está cuando la deuda se usa para tapar hoyos, como financiar pérdidas operativas o activos que no generan nada.
Piensa en el apalancamiento como una palanca: bien usada, te ayuda a levantar mucho peso; mal usada, te puede aplastar.
¿Qué documentos necesito para calcular mis ratios?
Para empezar, solo necesitas dos reportes financieros básicos que tu contador debe tener siempre listos:
- El Balance General: Aquí está la foto de tu empresa. Encontrarás los activos totales, los pasivos totales y el capital contable. Es tu fuente principal para los ratios de endeudamiento total y de apalancamiento.
- El Estado de Resultados: Esta es la película de tu operación. De aquí sacas el EBIT (la utilidad antes de intereses e impuestos) y los gastos financieros, que son cruciales para el ratio de cobertura de intereses. El EBITDA también lo calculas a partir de este reporte.
Con estos dos documentos a la mano, tienes toda la información que necesitas para hacer un diagnóstico financiero completo.
¿Cómo me afecta la inflación en mis ratios de endeudamiento?
La inflación puede jugar con tus números de maneras que no siempre son obvias. Por un lado, puede inflar el valor de tus activos fijos, como un terreno o un edificio. Esto puede hacer que tu ratio Deuda/Activo se vea más bajo y saludable de lo que realmente es, dándote una falsa sensación de seguridad.
Sin embargo, el golpe más duro lo sientes en tu capacidad de pago. Si tus costos suben más rápido de lo que puedes aumentar tus precios, tu EBITDA se va a comprimir. Esto hace que tu ratio Deuda Neta/EBITDA y tu cobertura de intereses se pongan feos, aunque tu deuda total no haya cambiado ni un peso. Por eso, en épocas de alta inflación, es vital tener la rentabilidad bajo la lupa.
¿Es posible que una empresa sin deudas esté en problemas?
Claro que sí. Una empresa con cero deuda suena a seguridad total, pero también puede ser una señal de que la dirección es demasiado conservadora o, peor aún, que la empresa está estancada. No usar el apalancamiento financiero de forma inteligente puede significar que estás dejando pasar oportunidades de oro para crecer.
Si tus competidores están pidiendo prestado para invertir en mejor tecnología, ampliar su producción o abrir nuevos mercados, la empresa “libre de deudas” corre el riesgo de quedarse atrás. El objetivo nunca es evitar la deuda a toda costa, sino saber manejarla para que trabaje a tu favor.



