Seguro, has oído hablar del crédito puente, pero ¿qué es realmente y cómo puede ayudar a tu negocio? Imagina que es justo eso: un "puente" financiero. Te ayuda a cruzar un bache de liquidez, conectando un gasto que no puede esperar con un ingreso que sabes que viene en camino, como el pago de un gran pedido o la venta de un proyecto ya cerrado.
Desmitificando el crédito puente para empresarios

Pongamos un ejemplo muy claro. Eres un desarrollador inmobiliario y tienes todo listo para arrancar un nuevo complejo de departamentos. El terreno es tuyo, los planos están aprobados y los permisos en regla. El problema es que necesitas una fuerte inyección de capital ahora para la cimentación y los primeros materiales. Sabes que el dinero grande llegará con las preventas o la venta final, pero para eso faltan meses.
Esa brecha entre el gasto inmediato y el ingreso futuro es un dolor de cabeza muy común. Y no solo en la construcción. Le pasa al exportador que debe financiar la producción de un pedido ya confirmado o a la pyme que necesita cubrir la logística mientras espera el pago de una factura internacional.
El concepto del puente financiero
Justo aquí es donde entra la magia de qué es un crédito puente. No se trata de un préstamo tradicional para el día a día. Es una herramienta táctica, de corto plazo y con un objetivo muy específico: darte el oxígeno financiero para que una operación clave no se detenga. Es el impulso que necesitas para capitalizar una oportunidad que ya tienes en las manos.
En otras palabras, es como un adelanto sobre un ingreso que tienes prácticamente asegurado. La institución financiera no se fija tanto en tu flujo de caja general, sino en la solidez de ese ingreso futuro (el contrato de venta, la orden de compra, las preventas) y te presta el dinero para "construir el puente" que te lleva hasta ese cobro.
Componentes clave del crédito
Para entenderlo a fondo, hay que ver sus piezas. A diferencia de un crédito PYME tradicional, que puede usarse para cosas más generales, el crédito puente está 100% enfocado en un proyecto concreto con un final definido.
Un crédito puente no financia la operación diaria de tu negocio de forma indefinida; financia una transición específica. Es el catalizador que transforma un contrato en papel en una operación rentable y completada, cubriendo los costos que surgen en el camino.
Para que quede todavía más claro, creamos una tabla que desglosa sus elementos esenciales. Así podrás ver cómo cada parte se conecta para formar una solución financiera ágil y directa.
Componentes clave de un crédito puente
Esta tabla te ayudará a visualizar cómo se estructura este tipo de financiamiento.
| Componente | Descripción Sencilla | Ejemplo Práctico |
|---|---|---|
| Plazo Corto | Su duración está ligada al tiempo que tardarás en recibir el ingreso principal. Usualmente va de 6 a 24 meses. | El préstamo se otorga a 12 meses, el tiempo estimado para construir y vender un pequeño desarrollo residencial. |
| Fuente de Repago | Se liquida con un evento financiero específico y ya planeado, no con el flujo de caja diario de la empresa. | Los fondos de la venta de las 10 casas del desarrollo se destinan directamente a pagar el crédito. Así de simple. |
| Garantía Específica | Muchas veces, la garantía es el mismo proyecto que se financia (el bien raíz, los contratos, el inventario). | El terreno del proyecto y los contratos de preventa ya firmados sirven como respaldo para el préstamo. |
| Tasa de Interés | Suele ser un poco más alta que la de los créditos a largo plazo, por su naturaleza rápida y el riesgo que implica. | La tasa es del 18% anual, lo que refleja la velocidad y flexibilidad para poder arrancar la obra de inmediato. |
Como ves, cada elemento está diseñado para cumplir un propósito: darte los recursos que necesitas, exactamente cuando los necesitas, para llevar tu proyecto a la meta.
¿Cuándo tiene sentido pedir un crédito puente?

No todas las necesidades de dinero son iguales y, por lo tanto, no todas las soluciones financieras encajan en el mismo molde. Un crédito puente no es una herramienta para el día a día; piénsalo más bien como un instrumento quirúrgico, diseñado para situaciones muy específicas donde la velocidad y la oportunidad lo son todo. Saber identificar el momento exacto para usarlo es lo que marca la diferencia.
Este tipo de financiamiento realmente brilla cuando existe una brecha de tiempo entre una necesidad de capital urgente y un ingreso futuro que es prácticamente un hecho. Es la solución perfecta para que no se te escape una gran oportunidad de negocio por una falta de liquidez temporal. Funciona como el catalizador que pone todo en marcha.
Un aliado clave en el comercio exterior
Para los exportadores mexicanos, los créditos puente son más que una opción; son un aliado estratégico. Imagina que tu empresa recibe un pedido enorme de un cliente importante en Estados Unidos. Para fabricar los productos, necesitas comprar materia prima y pagar la mano de obra ahora, pero tu cliente te pagará hasta dentro de 90 días, una vez que reciba la mercancía.
Justo ahí es donde un crédito puente encaja a la perfección. Te da el combustible para financiar toda la cadena de producción y logística, con la tranquilidad de saber que tienes una fuente de pago clara y definida esperando al final del camino.
Los escenarios más comunes son:
- Financiar la producción: Para cubrir los costos de manufactura y cumplir con una orden de exportación que ya tienes firmada.
- Cubrir la logística y el envío: Para pagar el transporte, los trámites de aduana y los seguros mientras la mercancía viaja a su destino.
- Adelantar el cobro de facturas internacionales: Para obtener liquidez inmediata usando como garantía las facturas emitidas a clientes extranjeros de confianza, sin tener que esperar los típicos plazos de 30, 60 o 90 días.
En esencia, el crédito puente en la exportación convierte un contrato o una factura en capital de trabajo inmediato. Esto permite que las pymes mexicanas puedan jugar en las grandes ligas, aceptando pedidos importantes sin quedarse sin flujo de efectivo.
El motor del desarrollo inmobiliario
El sector de la construcción es otro terreno donde el crédito puente se siente como en casa. De hecho, este es uno de sus usos más clásicos y conocidos, donde la idea de "construir un puente" se vuelve bastante literal.
Un desarrollador puede tener el terreno y los permisos para un nuevo complejo de departamentos, pero le falta el capital para empezar a construir antes de alcanzar el punto de equilibrio en las preventas. Un crédito puente le inyecta los fondos iniciales para arrancar la obra. Esto, a su vez, genera confianza, atrae a más compradores y acelera el ritmo de las ventas. Al revisar las distintas fuentes de financiamiento y sus ejemplos, queda claro que esta herramienta tiene un enfoque único en proyectos específicos.
¿Crédito puente o un préstamo tradicional?
La decisión de irte por un crédito puente en lugar de un crédito pyme tradicional se resume en tres palabras: velocidad, propósito y flexibilidad. Mientras que un préstamo convencional exige un análisis profundo de tus estados financieros históricos, el crédito puente se centra casi por completo en la viabilidad del proyecto o la transacción que vas a financiar.
Si tu negocio se enfrenta a un reto de liquidez con estas características, eres el candidato ideal:
- Necesitas el dinero para ayer: La oportunidad tiene fecha de caducidad y no puedes darte el lujo de esperar los largos procesos de aprobación de un banco.
- Tienes una fuente de pago a la vista: Cuentas con un contrato firmado, una orden de compra sólida o un plan de ventas que garantiza el retorno de la inversión a corto plazo.
- El destino del dinero es específico: No es para los gastos operativos de todos los días, sino para un proyecto con un principio y un fin muy claros.
En pocas palabras, el crédito puente es tu mejor jugada cuando el costo de dejar pasar la oportunidad es mucho mayor que el costo del propio financiamiento.
Entendiendo la estructura de un crédito puente en México
Para sentarte a negociar un crédito puente con total confianza, primero hay que entender su anatomía. No es como un préstamo personal o una hipoteca tradicional; su diseño es ágil, específico y, sobre todo, temporal. Cada pieza, desde el plazo hasta las garantías y los costos, está pensada para "construir un puente" hacia una entrada de dinero que ya está en el horizonte.
Conocer estos detalles te permitirá saber si las condiciones que te ofrecen son justas y, más importante aún, si encajan con la rentabilidad de tu proyecto. El objetivo no es solo conseguir el dinero, sino conseguirlo en términos que le den un empujón a tu negocio, no que lo ahoguen.
Plazos cortos dictados por el proyecto
A diferencia de los créditos a largo plazo que se pueden extender por años, un crédito puente vive en un tiempo mucho más corto. Su duración no se saca de la manga, sino que está directamente atada al ciclo de vida del proyecto que va a financiar.
En México, lo más común es ver plazos que van de los 6 a los 24 meses. Esta ventana de tiempo está calculada para dar el margen justo hasta que ocurra el "evento de liquidación", es decir, hasta que llegue el dinero grande que pagará el crédito.
- Para un desarrollador inmobiliario: El plazo cubrirá el tiempo estimado para construir y vender las propiedades.
- Para un exportador: El tiempo se ajustará al ciclo de producción y al plazo que le diste a tu cliente en el extranjero para pagarte, que suele ser de 90 a 180 días.
Esta naturaleza de corto plazo te obliga a tener una planificación impecable. Si tu proyecto se atrasa, podrías verte en la necesidad de renegociar el crédito, lo que deja claro por qué es vital tener proyecciones realistas desde el primer día.
Las garantías: más allá de la hipoteca
Cuando se habla de garantías, muchos piensan de inmediato en hipotecar una propiedad. Y aunque es una opción, la flexibilidad del crédito puente permite usar otro tipo de respaldos que tienen que ver más con la fuerza del proyecto en sí.
La lógica es bastante directa: la mejor garantía es la certeza de que el dinero va a llegar. Por eso, los activos que aseguran ese ingreso futuro se convierten en la pieza central del respaldo.
En un crédito puente, el prestamista no solo revisa tu historial crediticio, sino que invierte en la viabilidad de tu operación. La garantía principal es la solidez del contrato que tienes en la mano, ya sea una orden de compra de un cliente AAA o un contrato de venta ya firmado.
Esto abre un mundo de posibilidades, sobre todo para empresas que no tienen grandes inmuebles pero sí operaciones comerciales muy sólidas:
- Cesión de derechos de cobro: Le cedes al prestamista los derechos sobre el contrato con tu cliente final. Así, te aseguras de que el pago que recibas se use primero para liquidar el crédito.
- Órdenes de compra confirmadas: Un pedido en firme de una empresa grande y reconocida puede ser respaldo más que suficiente.
- Contratos de preventa: En el mundo inmobiliario, tener un buen porcentaje de unidades vendidas en preventa es una garantía muy poderosa.
Esta flexibilidad es clave, pues permite que el acceso al dinero se base en el mérito de tu proyecto y no solo en el patrimonio que tu empresa ya tenía.
Desglosando la estructura de costos
Por último, es fundamental entender cómo se calcula el costo real de un crédito puente. Este tipo de financiamiento suele ser más caro que un préstamo tradicional, y la razón es simple: es una compensación por la rapidez con la que te dan el dinero y el riesgo que el prestamista asume.
Los componentes principales del costo son:
- Tasa de interés: Normalmente es una tasa anual, que puede ser fija o variable. Por la naturaleza del crédito, es normal que sea más alta que la de un crédito pyme convencional.
- Comisiones: Es muy común que te cobren una comisión por apertura, otra por disposición de los fondos o por gestión. Es crucial que las sumes todas para tener la foto completa del costo.
Vamos con un ejemplo numérico sencillo:
Imagina que necesitas un crédito puente de $2,000,000 MXN a un plazo de 12 meses para sacar adelante un pedido de exportación.
- Tasa de interés anual: 20%
- Comisión por apertura: 2% sobre el monto total.
El costo total sería así:
- Intereses: $2,000,000 * 0.20 = $400,000 MXN
- Comisión: $2,000,000 * 0.02 = $40,000 MXN
- Costo Total del Financiamiento: $440,000 MXN
Entender estos números es indispensable para calcular el impacto en tu flujo de efectivo y asegurarte de que el margen de tu proyecto cubra con holgura el costo del financiamiento. Este análisis es un pilar en la gestión de tu negocio; para profundizar, puedes revisar algunos ejemplos de capital de trabajo que te ayudarán a visualizar mejor su importancia. Conocer cada término del acuerdo te da el poder para negociar desde una posición de fuerza y conocimiento.
Cómo anticipar y mitigar los riesgos asociados
El crédito puente es una herramienta increíblemente útil para no dejar pasar una buena oportunidad, pero como con cualquier jugada financiera, hay riesgos sobre la mesa. Ignorarlos es el camino más rápido al desastre; la clave está en saber cuáles son, anticiparlos y tener un plan para manejarlos. Pensar en los posibles baches desde el principio es lo que te permitirá construir un puente financiero sólido y seguro.
El riesgo más grande es, en realidad, muy simple: ¿y si la lana con la que pensabas pagar el crédito no llega a tiempo? Esa venta, ese cobro de exportación, ese evento futuro que es tu "salida"… si se retrasa o, peor aún, se cae, la presión puede ser enorme. Recuerda que este tipo de crédito tiene una fecha de vencimiento corta y muy clara.
Veamos cuáles son los desafíos más comunes y cómo puedes blindar tu negocio.
Identificando los puntos débiles
Antes de protegerte, tienes que saber de qué. Los riesgos de un crédito puente casi siempre se concentran en dos frentes: que los tiempos se alarguen más de la cuenta o que haya problemas con el cliente o comprador final. Un pequeño resbalón en cualquiera de estos dos puntos puede desatar un efecto dominó si no estás listo para reaccionar.
Los escenarios más típicos son:
- Retrasos en el proyecto: Si estás en el sector inmobiliario, esto te sonará familiar. Problemas con permisos, escasez de materiales o cualquier imprevisto en la obra pueden retrasar la entrega y, por lo tanto, las ventas.
- El comprador final no cumple: ¿Qué pasa si tu cliente en el extranjero tiene broncas financieras y te retrasa el pago de esa factura gigante? Esto golpea directamente tu capacidad de liquidar el préstamo a tiempo.
- El mercado se enfría: Una desaceleración económica que no veías venir puede hacer que las ventas de tu desarrollo inmobiliario sean mucho más lentas de lo que proyectaste. El tiempo sigue corriendo, pero el dinero no entra al mismo ritmo.
Estrategias para jugar a la defensiva (y ganar)
La buena noticia es que hay maneras muy concretas de protegerte. No se trata de eliminar los riesgos por arte de magia —eso es imposible—, sino de manejarlos con inteligencia para que, si algo pasa, el golpe sea lo más suave posible.
La mejor defensa contra los riesgos financieros no es cruzar los dedos y esperar lo mejor, es la preparación. Una estructura bien amarrada, con contratos claros y un colchón para imprevistos, es lo que separa una operación exitosa de una crisis de liquidez.
Adopta un enfoque proactivo con estas tácticas:
- Investiga a tu contraparte a fondo: Antes de firmar cualquier cosa, haz tu tarea. Revisa el historial de pagos de tu comprador, su solvencia y su reputación. Un cliente o socio confiable es tu primera y más importante línea de defensa.
- Amarra bien los contratos: Habla con tus abogados para incluir cláusulas de penalización por retraso en tus contratos de venta. Esto no solo te da un respaldo, sino que también le mete presión a la otra parte para que cumpla con las fechas pactadas.
- Guarda un "guardadito" para emergencias: Destina un porcentaje del crédito (o de tus propios recursos) a un fondo de contingencia. Este colchón financiero te dará el aire que necesitas para cubrir gastos extra si el proyecto se alarga, sin que tengas que entrar en pánico.
El sector financiero en México, sobre todo en el mundo inmobiliario, ha aprendido a manejar bien estos riesgos. A pesar de los retos, el crédito puente mantiene una cartera bastante sana. La banca comercial, por ejemplo, ha colocado un monto acumulado de 37,100 millones de pesos con una morosidad bajísima de apenas el 1.3%. Esto demuestra que es un instrumento confiable cuando se estructura correctamente. Si quieres ver más sobre las tendencias del crédito en México, dale un vistazo a lo que publican los expertos de Centro Urbano.
Implementar estas medidas te pondrá en el asiento del conductor. Tendrás mucho más control sobre el destino de tu proyecto y podrás navegar cualquier desafío con la cabeza fría y la seguridad de que estás preparado.
El proceso paso a paso para solicitar tu crédito puente
Tramitar un crédito puente puede sentirse como entrar a un laberinto de papeleo y evaluaciones. La realidad es que, si lo ves como una ruta bien trazada, cada paso tiene una lógica clara. El secreto no está en la complejidad del proceso, sino en una preparación minuciosa y en saber presentar tu proyecto de negocio de una forma que genere confianza.
Este camino es mucho más que solo rellenar formularios; se trata de contar la historia de tu proyecto de manera convincente. Los financistas no solo ven números, buscan entender la viabilidad, el potencial y, sobre todo, la solidez de la fuente con la que les vas a pagar.
La preparación es la clave del éxito
Antes siquiera de tocar la primera puerta, la mayor parte del trabajo ya debería estar hecha. Esta fase inicial es donde realmente construyes los cimientos de tu solicitud. Llegar con un expediente completo y bien armado te posiciona como un cliente serio y organizado, lo que puede acelerar los tiempos de respuesta de manera notable.
Tu objetivo aquí es adelantarte a cada pregunta que el comité de crédito podría hacer. Tienes que demostrar que dominas tu proyecto y que has considerado todos los ángulos, tanto las oportunidades como los riesgos.
La documentación que no te puede faltar incluye:
- Un plan de negocio bien detallado: No basta con un resumen. Necesitas un documento completo que explique el proyecto, los objetivos, el mercado y el equipo que lo respalda.
- Proyecciones de flujo de efectivo: Deben ser realistas y mostrar con total claridad cómo usarás los fondos y de dónde saldrá el dinero para liquidar el crédito.
- Contratos u órdenes de compra firmes: Esta es la joya de la corona de tu solicitud. Presenta los documentos que avalan la operación, como un contrato de exportación cerrado o los acuerdos de preventa de un desarrollo inmobiliario.
El análisis y la debida diligencia
Una vez que entregas tu expediente, la institución financiera inicia su propia investigación, un proceso conocido como due diligence o debida diligencia. Aquí es donde van a verificar con lupa cada detalle que presentaste. Revisarán la solvencia de tu comprador final, la validez de tus contratos y la coherencia de tus proyecciones.
Los financistas siempre buscan mitigar su riesgo. Tu trabajo es hacerles esa tarea más fácil, presentándoles información transparente, verificable y profesional. Una solicitud que responde preguntas antes de que se hagan es una solicitud que avanza rápido.
En esta etapa, es fundamental mantener una comunicación fluida y responder con agilidad a cualquier petición de información adicional. Créeme, los retrasos en esta fase casi siempre se deben a expedientes incompletos o a la lentitud para aclarar las dudas que surgen.
Este gráfico ilustra perfectamente el enfoque estructurado para gestionar el proceso, desde la planeación inicial hasta la protección de toda la operación.

Como ves, la clave es planear con un mapa claro, ejecutar con precisión y proteger el proyecto con un escudo para mitigar riesgos.
Negociación de términos y el desembolso final
Si tu solicitud pasa el filtro del análisis, recibirás una propuesta formal con los términos y condiciones. Este documento va a detallar la tasa de interés, las comisiones, el plazo y las garantías que te piden. Es crucial que lo revises a fondo —de preferencia con un asesor— para asegurar que cada punto sea favorable y manejable para tu proyecto.
No tengas miedo de negociar. Ciertos puntos, como las comisiones por apertura o la flexibilidad para disponer de los fondos, a menudo tienen margen de ajuste. Una vez que ambas partes llegan a un acuerdo y se firman los contratos, se libera el dinero. Ese es el momento en que, por fin, puedes poner en marcha tu operación. Es la culminación de un proceso bien planeado y ejecutado.
Cenit Consultoría: tu aliado estratégico para conseguir el financiamiento que necesitas
Buscar un crédito puente por tu cuenta puede ser como navegar en un mar de trámites y tecnicismos. Es un camino que consume tiempo, energía y, si no tienes la brújula correcta, podrías terminar aceptando condiciones que le resten rentabilidad a tu proyecto. Justo ahí es donde un socio con experiencia real hace toda la diferencia.
En Cenit Consultoría, sabemos que no hay dos proyectos iguales. Por eso, no nos vemos como simples intermediarios, sino como una extensión de tu propio equipo. Lo primero que hacemos es meternos de lleno a entender tu operación, tus flujos y tus plazos. A partir de ahí, diseñamos juntos una estructura de financiamiento a la medida, para que ese crédito puente sea exactamente lo que tu negocio necesita.
Aumentamos tus probabilidades de conseguir el "sí"
La primera impresión cuenta, y mucho. Una solicitud mal presentada o incompleta es el principal motivo de rechazo. Nosotros te ayudamos a armar un expediente sólido, profesional y convincente, uno que no solo cumpla con los requisitos, sino que resalte la viabilidad de tu proyecto y se adelante a las preguntas que hará el comité de crédito.
Nuestro trabajo va mucho más allá de llenar formas:
- Estructuramos el crédito: Analizamos tu caso para definir los plazos, garantías y costos que más te convienen.
- Armamos el expediente de principio a fin: Recopilamos y organizamos toda la documentación para presentar un caso de negocio que no deje lugar a dudas.
- Negociamos por ti: Nuestro equipo se sienta a la mesa con los bancos y las financieras para conseguirte las mejores tasas y condiciones del mercado.
Un ejemplo vale más que mil palabras
Para que veas cómo funciona esto en la práctica, te cuento un caso real (con datos anónimos, por supuesto). Una empresa que exporta aguacate desde Michoacán acababa de firmar un contrato importantísimo con un supermercado europeo. El problema era que necesitaba $1.5 millones de dólares ya, para financiar toda la operación: desde la cosecha hasta la logística de envío.
El tiempo jugaba en su contra y su banco de siempre les daba largas. Fue entonces cuando nos buscaron. En menos de 72 horas, ya teníamos un diagnóstico claro y habíamos diseñado la estructura de un crédito puente usando el propio contrato de exportación como garantía principal.
"Sinceramente, creímos que íbamos a perder el contrato. El equipo de Cenit no solo nos consiguió el dinero a tiempo, sino que negociaron una tasa 1.5% más baja de la que nos habían ofrecido. Sin ellos, la historia sería otra."
Preparamos un expediente impecable que demostraba la seriedad del comprador en Europa y la rentabilidad del negocio. El resultado: en solo tres semanas, la empresa tenía los fondos en su cuenta, pudo cumplir con el pedido y, lo más importante, afianzó una relación comercial que hoy es clave para su expansión.
Este es solo un ejemplo de cómo una asesoría experta convierte un problema de liquidez en una palanca de crecimiento. Con Cenit Consultoría, no solo estás buscando financiamiento; estás construyendo un puente sólido hacia el futuro de tu negocio.
Preguntas frecuentes sobre el crédito puente en México
Para que no te quede ninguna duda sobre qué es un crédito puente, hemos juntado aquí las preguntas más comunes que nos hacen empresarios y desarrolladores. Las respuestas son directas y al grano, para que tomes la mejor decisión con toda la información en la mano.
¿Cuál es la diferencia clave con un crédito simple tradicional?
La gran diferencia está en el propósito y de dónde sale el dinero para pagarlo. Piensa en un crédito simple tradicional como el combustible del día a día de tu empresa: sirve para capital de trabajo, comprar maquinaria, etc., y lo pagas con el flujo de efectivo que genera tu operación.
En cambio, el crédito puente es como un atajo financiero para un proyecto específico y con fecha de caducidad. No lo pagas con tus ventas diarias, sino con un evento futuro muy concreto, como la venta de un desarrollo inmobiliario o el cobro de esa gran factura de exportación. Es una jugada táctica, no parte de la operación regular.
¿Qué tan rápido puedo obtener los fondos?
Aquí es donde brilla. Mientras que un crédito tradicional puede llevarse meses, un crédito puente bien armado puede estar en tu cuenta en cuestión de semanas.
El tiempo exacto, claro, depende de qué tan ordenado tengas tu papeleo. Si llegas con todos los documentos listos —contratos firmados, un plan de negocio sólido—, el análisis de riesgo (due diligence) avanza mucho más rápido.
Un crédito puente está diseñado para la acción. Su rapidez responde a la necesidad de capitalizar oportunidades que no esperan, donde el costo de la inacción es mayor que el costo del financiamiento.
¿Mi pyme califica sin un gran historial crediticio?
Sí, totalmente posible. A diferencia de otros créditos que se clavan en tu pasado financiero, el análisis del crédito puente se enfoca mucho más en la viabilidad y solidez del proyecto futuro.
Si tienes una orden de compra de un cliente AAA o contratos de preventa ya amarrados, eso funciona como una garantía muy poderosa. El prestamista mide el riesgo de esa operación en particular, no tanto tu historial completo. Por eso, un proyecto fuerte puede abrirte la puerta, aunque tu empresa sea relativamente nueva.
¿Solo sirve para el sector inmobiliario?
Para nada, aunque ahí es donde más se conoce. La realidad es que el crédito puente es una herramienta súper versátil para cualquier negocio que necesite tapar un hueco de lana entre un gasto importante y un ingreso futuro que ya está seguro. Es oro molido para:
- Exportadores: Para financiar la producción de un pedido que ya te confirmaron.
- Empresas de manufactura: Para comprar materia prima y poder cumplir con un contrato grande.
- Adquisiciones de empresas: Para poder cerrar la compra de otra compañía mientras aseguras el financiamiento a largo plazo.



